No podemos impedir que los ladrillos caigan pero si podemos escoger en el ángulo en el que estos irán cayendo. Cuando logras ordenar en línea recta todos los bloques que van cayendo logras ganar puntos, y a la vez despejas y obtienes más espacio para ir encajando nuevas piezas. Debemos ir encajando “piezas” de la forma correcta para que no se llene totalmente el espacio y perdamos el juego. Algunas veces cuando no supiste encajar las piezas y justo cuando ya está casi lleno vuelves a empezar, pues así muchas veces es la vida.
La Voluntad de Dios nunca te llevará: donde la gracia de Dios no te pueda sostener, donde los brazos de Dios no te puedan cargar, donde las riquezas de Dios no puedan satisfacer tus necesidades, donde el poder de Dios no pueda proveerte. La Voluntad de Dios nunca te llevará, donde el Espíritu de Dios no pueda trabajar en ti, donde la sabiduría de Dios no te pueda enseñar, donde el ejército de Dios no pueda protegerte, donde las manos de Dios no puedan moldearte. La Voluntad de Dios nunca te llevará, donde el corazón de Dios no pueda envolverte, donde la misericordia de Dios no pueda sostenerte, donde la paz de Dios no pueda calmar tus miedos, donde la autoridad de Dios no pueda regirte, La Voluntad de Dios nunca te llevará, donde el consuelo de Dios no pueda secar tus lágrimas, donde la Palabra de Dios no pueda alimentarte, donde los milagros de Dios no se hagan para ti, donde la omnipresencia de Dios no pueda encontrarte. Desconozco el nombre del autor de esto...
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